Publicado Tagged ‘disputa de energía’

Cuarta revelación: La lucha de poder

Martes, marzo 2nd, 2010

En esta reve­la­ción el libro explica como se mani­fiesta esta ener­gía en todo lo que hace­mos.
Lo ideal sería que siem­pre man­ten­ga­mos un nivel de ener­gía alto y armo­nioso, sin embargo, dado que la ener­gía fluye cons­tan­te­mente y cam­bia, los seres huma­nos hemos apren­dido a mani­pu­larla incons­cien­te­mente.
La ener­gía nos llega de todo nues­tro entorno, la ener­gía está en los pai­sa­jes, las obras de arte, en cada rayo de luz de todos los ama­ne­ce­res. Sin embargo poco nos han ense­ñado a per­ci­bir esa sen­sa­ción de bie­nes­tar, en cam­bio, nos acos­tum­bra­mos a riva­li­zar por la ener­gía, típico en las escue­las, ver­dad? Donde los más popu­la­res lla­man la aten­ción de todos los demás y así se sien­ten muy segu­ros de sí mis­mos.
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La lucha por el poder:
Con fre­cuen­cia, los hom­bres se apar­tan de la fuente mayor de esta ener­gía y se sien­ten enton­ces débi­les e inse­gu­ros. Para obte­ner ener­gía tra­ta­mos de mani­pu­lar o for­zar a los demás a pres­tar­nos aten­ción y por ende, ener­gía. Cuando logra­mos domi­nar a otros de esta forma, nos sen­ti­mos más fuer­tes, pero ellos que­dan debi­li­ta­dos y a menudo se resis­ten. Com­pe­tir por la ener­gía humana defi­ci­ta­ria es la causa de todos los con­flic­tos entre las per­so­nas.
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Una prueba de esto se pro­dujo jus­ta­mente cuando yo aca­baba de leer el libro, en ese enton­ces volun­ta­ria­mente cui­daba de man­te­ner un nivel alto de ener­gía rela­ja­da­mente, una vez me diri­gía tran­qui­la­mente de la mano de mi hijo de 3 años por enésima vez a tra­mi­tar un docu­mento en un orga­nismo ofi­cial, la única dife­ren­cia fue que días antes había sen­ten­ciado: “La pró­xima vez que vaya voy a con­se­guir el docu­mento!“
Una cua­dra antes de lle­gar un hom­bre, se atre­vió a per­tur­barme de tal manera que empecé a gri­tar en la calle y tuve que con­te­nerme por­que mi hijo empezó a llo­rar, con­ti­nué enton­ces mi camino con mi hijo en bra­zos, con­te­niendo la rabia. Al lle­gar al mos­tra­dor me aten­dió la misma per­sona que tan­tas veces me decía des­preo­cu­pa­da­mente que aún no estaba mi docu­mento sin corro­bo­rarlo, enton­ces le pedí mi docu­mento, con las mis­mas pala­bras que siem­pre, pero en un tono que nunca antes había usado con ella y sos­te­nién­dole la mirada fija a cada movi­miento que fuera a hacer, tomó dis­tan­cia del mos­tra­dor como tra­tando de res­guar­darse un poco de la ener­gía que estaba ema­nando de mí y me pidió un segundo para revi­sarlo, enton­ces vol­vió con el trá­mite fechado desde hacía más de una semana.
Los seres huma­nos esta­mos vicia­dos de muchos malos hábi­tos en nues­tra comu­ni­ca­ción, no es una tarea fácil apren­der a comu­ni­car­nos de forma posi­tiva, de manera que todos gane­mos, pero tam­poco impo­si­ble. Una nueva con­cien­cia está cre­ciendo día a día.

Des­carga la Guía viven­cial de la cuarta reve­la­ción aquí

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