Una taza de te verde

una taza de té verdeUna taza de te verde

 

Al beber una taza de té verde detuve la gue­rra ( Paul Reps , Zen telegrams)

¡Qué te verde es ese? ¿Cómo pode­mos apren­der a beberlo? A fin de beber real­mente una taza de té verde, de dete­ner una gue­rra, interna y externa, pri­mero debe­mos ser recep­ti­vos. Debe­mos apre­ciar pro­fun­da­mente la taza en la que se nos sirve y los esfuer­zos de quie­nes han hecho posi­ble que lle­gue hasta noso­tros. Nues­tra boca debe hallarse sufi­cien­te­mente vacía como para degus­tar de esa taza de té. Y claro está, no pode­mos limi­tar­nos a tra­garlo. Lo reci­bi­mos sorbo a sorbo. Hon­re­mos al té verde y éste nos hon­rará a noso­tros. Es la única manera en que el té verde puede dete­ner la gue­rra que ruge en nues­tro interior.

Una vez que nos vol­ve­mos sim­ples y cons­cien­tes, la mente vio­lenta, los ren­co­res, el odio y los pre­jui­cios que­dan a la vista, y enton­ces no resulta tan difí­cil aca­bar aban­do­nán­dola. Deja­mos de lado la noción falsa de que el mundo exte­rior y las per­so­nas que lo pue­blan son enemi­gos a los que hay que con­quis­tar, humi­llar o herir. Sol­ta­mos el desear nues­tro bien antes que el de otros, o de sen­tir que pue­den inter­po­nerse en nues­tro camino. El momento en que rea­li­za­mos  que todos somos uno, some­ti­dos exac­ta­mente a los mis­mos anhe­los y pre­sio­nes, her­ma­nos y her­ma­nas viviendo bre­ve­mente en esta tie­rra, resulta sorprendente.

Des­cu­bre tu auten­tico ser mira den­tro de ti y observa, el mayor dolor es aquel que pro­viene de recha­zar y luchar con­tra las par­tes no acep­ta­das de noso­tros mis­mos deja que surja la ale­gría de ser parte de un uni­verso, vive el amor, no se trata de ansiar el amor sino de ser amo­ro­sos, el amor real nunca des­carta a nadie conoce y acepta la imper­ma­nen­cia, y nunca intenta rete­ner al otro.  Man­tente abierto, dis­po­ni­ble, acom­paña, prac­tica la gene­ro­si­dad y la com­pa­sión no bus­ques las fal­tas en los demás, fijate en tus actos. “Cuando alguien a quien hayas ayu­dado o en quien hayas depo­si­tado gran­des espe­ran­zas te hiera con gran injus­ti­cia, debe­rás con­si­de­rarlo como una amis­tad sagrada” por­que ha lle­gado a tu vida para ense­ñarte a ser paciente y com­pa­sivo. Cuando abri­mos nues­tros bra­zos y nues­tro cora­zón a todo el mundo y esta­mos dis­pues­tos a acep­tarlo como es , el mundo entero a su vez nos abre sus bra­zos a nosotros.

(extracto de un poema de Thich Nhat Hanh)

Pro­mé­teme

Pro­mé­teme en este día

Mien­tras el sol justo empieza a asomar

Que aun­que te derriben

Con una mon­taña  de odio y violencia,

Recor­da­rás  hermano,

que el hom­bre no es nues­tro enemigo

Y que un día, cuando te enfrentes

Solo a esta bestia,

Con tu coraje intacto, y tus ojos benévolos,

Que de tu sonrisa

Bro­tará una flor.

Sabi­du­ría Zen para la vida  (Brenda Shoshanna)

Sigue al autor en Twitter

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

3 Responses a “Una taza de te verde”

  1. Carmen Dice:

    Muy lindo y sabio, ten­dría­mos que ponerlo en prac­tica, seguro que no solo nos sen­ti­ría­mos mejor, sino que los demás tam­bién lo sen­ti­rían y no importa cuan­tos lo pue­dan hacer, con empe­zar uno ya es suficiente.

  2. susana rodriguez Dice:

    Hay veces que es tan difí­cil ser insen­si­ble a la mal­dad de cier­tas per­so­nas, me cuesta enten­der cuando actúan con mal­dad por que sí, con el sim­ple deseo de las­ti­mar, siento tanta lás­tima por ellos, que no pue­den ver más allá de sus nari­ces, muchas veces siento una ira tan grande, que me es difí­cil no ter­mi­nar siendo como ellos. Es donde hago mi mayor esfuerzo para no ser igual, pero cuan difí­cil es. Siem­pre me repito una y otra vez no lo hagas, si bien tengo con que, y podría las­ti­mar mucho más que ellos, hay algo que me frena y me dice, no sos igual.

  3. Angie Dice:

    Car­men y Susi muchas gra­cias por leerme, Tie­nes mucha razón Car­men, el cam­bio empieza en noso­tros ;) ..poco a poco “No pode­mos dete­ner el ruido, pero pode­mos dete­ner­nos a nos­tros mismo ..y así pode­mos acep­tar el ruido”.

    Susana, me siento iden­ti­fi­cada con lo que me dices, a lo largo de nues­tra vida nos encon­tra­mos con situa­cio­nes ó per­so­nas a las que ama­mos y a las que odia­mos, les tene­mos ren­cor, o bien, nos odian, nos guar­dan ren­cor, nos envi­dian, o tie­nen deseos de venganza .

    Hace un tiempo viví una situa­ción dolo­rosa .Pero así como la vida me puso en medio de esa tor­menta ‚tam­bién colocó en mi camino a una per­sona que me ayudó invi­tan­dome a medi­tar y jun­tas empe­za­mos a ir a un semi­na­rio Zen. Por supuesto que soy aún muy igno­rante en la materia,pero tra­taré bre­ve­mente pla­ti­car un poquito sobre lo que pude apren­der de ese seminario.

    Mila­gro Zen: Des­a­pa­re­cer nues­tra adic­ción al odio… Si quie­res saber si es oro puro debes com­pro­barlo con fuego. (Anti­guo dicho Zen)

    Los sen­ti­mien­tos de cólera, odio, sufri­miento, deseos de ven­ganza y muchos otros sen­ti­mien­tos simi­la­res son vene­nos para nues­tra vida, y digo para nues­tra vida no para la del otro … el daño es para ti.

    Gene­ral­mente cuando tene­mos estos sen­ti­mien­tos pen­sa­mos que las per­so­nas que nos pro­vo­ca­ron mere­cen ser castigadas,que si algo malo les pasa lo ten­drán bien mere­cido. Y nos pone­mos en el papel de víc­ti­mas nos ence­rra­mos en nues­tros pro­pios intere­ses ‚para des­pués cul­par al otro de nues­tro dolor y que­re­mos que sufra como nos­tros, y de inme­dia­tos pen­sa­mos que es “el enemigo” que es el malo.

    Desde un punto de vista Zen se con­si­dera que no existe una víc­tima o un mal­tra­ta­dor y mucho menos un enemigo a quien cul­par; la culpa es la mente vio­lenta, que en muchas oca­cio­nes no nos deja ver con cla­ri­dad que noso­tros tam­bién come­te­mos erro­res, y tene­mos accioens que ofen­den, es justo esa mente vio­lenta la que ali­menta la cólera y el falso ego que no nos per­mite ver nues­tras fallas.

    Haces muy bien Susi en no actuar de la misma manera que las otra per­sona, pues lo que le desea­mos al otro se ter­mina vol­viendo a noso­tros como un boomerang,“rueda de Karma”.

    La vida es fluida ave­ces hay cosas bue­nas y otras malas, lo que aprendí es que el sen­tir odio o dolor es nor­mal, lo impor­tante es no man­te­ner­nos estan­ca­dos en ellos y ade­más sufrir o peor aun tener ánimos de veganza. Yo puedo sen­tir dolor por la sepa­ra­ción, la dis­tan­cia, los recuerdo etc. pero no habré de pen­sar en forma adic­tiva, poco a poco ten­dré que abrir mi mano y mi cora­zón hasta que el dolor des­apa­rezca. pero eso sí, sin ren­cor, por que no quiero sufrir, y mucho menos verle sufrir.

    Lo que nos toca vivir es ener­gía y así será reci­bida, pero des­pués es impor­tante apren­der a sol­tar, como el día que ini­cia y ter­mina lle­gando la noche. (impermanencia)

    Estar des­pierto, dis­po­ni­ble, en el Yoga se dice que es Con­cien­cia, con­cien­cia en tu equi­li­brio, tu fuerza, y lo fle­xi­ble que pue­des lle­gar a ser. Se trata de per­ma­ne­cer cen­tra­dos lle­gue lo que lle­gue, de No reac­cio­nar ‚sino de responder,vivir lo que nos toca vivir bueno o malo y repon­der con con­cien­cia y reponsabilidad.

    Es una for­tuna com­pro­bar que la capa­ci­dad de amar es de oro puro y a prueba de fuego.

    Les envío a ambas un beso enorme

    Angie (mari­posa)

Deje una Respuesta

Muestra una imagen con tus comentarios.
Ingresa en GRavatar, es un avatar reconocido globalmente porque se asocia a tu email.

*