Tú, él, ella, nosotros, ellos, yo… Todos…

Todos somos uno mismo

El egoísmo es absurdo

Estoy tra­ba­jando en un pro­yecto web de un por­tal del gobierno, en la sec­ción del DIF donde men­cio­nan los pro­gra­mas para mamás sol­te­ras entre 12 y 19 años y niños que tra­ba­jan en la calle no puedo evi­tar la nece­si­dad de invo­lu­crarme más… Sin embargo, no es la pri­mera vez que sé que existe esta reali­dad, pero el día a día te lleva por el camino que evita mirar hacia ellos.
¿Por qué pre­ten­de­mos de los demás más de lo que noso­tros damos?
No me que­jaré de los demás, tam­poco me fla­ge­laré, es cues­tión de evo­lu­ción hacia un enten­di­miento mejor de noso­tros mis­mos, dejar de medir la evo­lu­ción con cri­te­rios mate­ria­les para pasar a enten­der que evo­lu­cio­nar es ele­var el espí­ritu, y enten­der que un indi­vi­duo es parte de un TODO, cuando nos demos cuenta que todos somos uno sólo, enten­de­re­mos real­mente que la pala­bra “egoísmo” no tiene razón de exis­tir, pues el mal ajeno es mi mal tam­bién, me afecta en todos los sen­ti­dos, por­que todos esta­mos rela­cio­na­dos directa o indi­rec­ta­mente, seres huma­nos, seres vivos, agua, aire, TIERRA… Todos somos una sola cosa, todos depen­de­mos entre noso­tros.
Creo en esta evo­lu­ción espi­ri­tual. Todo está enca­mi­nado a que poco a poco des­per­te­mos de este estado cata­tó­nico, nos per­mi­ti­re­mos sen­tir lo que sucede a nues­tro alre­de­dor y nos invo­lu­cra­re­mos de forma cons­ciente para enca­mi­nar las ener­gías hacia un bien común, hacia un bien que nos hará mejo­res a todos y cada uno de noso­tros.
¿Dónde? ¿Cómo? No es impor­tante, sólo debe­mos actuar allí, donde se pre­sente y cuando apa­rezca.
Esto me recuerda la semana pasada; está­ba­mos espe­rando a pagar la cuenta en la puerta de un res­tau­rant y un niño se cayó, sola­mente oí un ruido seguido por su llanto, estaba a un metro de dis­tan­cia de mí y de otras tan­tas per­so­nas, me dolió y en prin­ci­pio no me ani­maba a invo­lu­crarme, pen­sando que tal vez pudiera ofen­der a la per­sona que acom­pa­ñaba al niño, o que alguien pudiera mal inter­pre­tar mis inten­cio­nes, pasa­ron algu­nos segun­dos, tal vez hasta unos minu­tos y rompí mi pro­pia limi­ta­ción, me acer­qué, me arro­di­llé, y le pre­gunté dónde le dolía, me señaló su pierna y lo aca­ri­cié fuerte como masa­jeando, igual que mi mamá y abuela hacían, para que deje de doler y evi­tar el hema­toma, le pre­gunté cómo se gol­peó, para que se desaho­gara un poco y le pre­gunté si ya se sen­tía mejor, se notaba que sí, pues ya estaba dejando de llo­rar, enton­ces me levanté y con voz de ánimo le dije, “enton­ces ya está, vamos… “. Se fue rápido con quien lo acom­pa­ñaba, y me sentí mucho mejor. No lo hice sólo por el niño, real­mente nece­si­taba hacerlo para mí, para mis hijos que en ése momento tam­poco esta­ban con­migo, igual que él y su madre.
Tómate un tiempo de refle­xión y date cuenta como todos somos parte un TODO.

Sigue al autor en Twitter

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

Tags: ,

One Response a “Tú, él, ella, nosotros, ellos, yo… Todos…”

  1. Susana Dice:

    Los peque­ños actos , son los que nos hace gran­des per­so­nas. De gra­ni­tos de arena estan hechas las mon­ta­ñas, hay que evo­lu­cio­nar y si todos como vos decis empe­za­mos a com­pro­me­ter­nos con lo que nos pasa a nues­tro alre­de­dor, no solo somos bue­nas per­so­nas, sino que, empe­za­mos a cons­truir un mundo mejor, esto es lo que les falta a muchas per­so­nas COMPROMISO.

Deje una Respuesta

Muestra una imagen con tus comentarios.
Ingresa en GRavatar, es un avatar reconocido globalmente porque se asocia a tu email.

*